Wednesday, August 24, 2005

Chris Duncan: El Saltador Incansable

Texto y Fotos: Manuel Maqueda

Chris Duncan. El saltador incansable.

Chris Duncan es uno de los saltadores más fuertes y rotundos en el aire. Pero si por algo asombra es por su energía sin límite y por su pasión arrolladora.


El Dirt Jump en las venas


A sus 26 años, Duncan es uno de los dirt jumpers profesionales más experimentados. Pese a llevar 10 años en este mundillo, resulta muy reconfortarte comprobar como hay personas que aman de veras lo que hacen y a las que los años en el deporte profesional no les han arrebatado ni una pizca de frescura ni de ilusión. Si quieres ver a Chris Duncan feliz, lo único que tienes que hacer es darle una bici y ponerle a saltar.



En lanzamiento del modelo PHD de Gary Fisher, desarrollado con el asesoramiento de Chris Duncan, fue la excusa perfecta para llamarle y proponerle una sesión fotográfica en Marin County, donde trabaja como monitor para Bikeskills, una de las mejores escuelas de mountain bike de EEUU.

Sin embargo, al final, sería la montaña quien iría a Mahoma y no al revés. Chris llevaba tiempo queriendo conocer los campillos secretos de la zona de Santa Cruz, Aptos y Soquel. Así que unas llamadas bastaron para organizar un plan muy excitante: los hermanos Greg y Andrew Watts serían los anfitriones de Duncan en Aptos y le prepararían un mega tour de los campillos de la zona. Una razzia inmisericorde en la que Chris pondría a prueba su nueva PHD en los santuarios underground del dirt jump local.

Una máquina de saltar

Desde Marín a Santa Cruz hay dos horas de viaje en coche, pero Chris se metió el madrugón pertinente y a las 9 de la mañana, puntual como un clavo, ya estaba en Aptos. Su energía y entusiasmo contrastaban con los legañosos Greg y Andrew, recién salidos de la cama.



Nuestra primera parada eran los campos de polo de Aptos, donde se encuentran los únicos saltos legales del condado. En este capillo hay un típico “six-pack” (“pack de cerveza”) es decir, una ristra de 3 saltos (seis pinchos) bien construida y mantenida. Los Watts comenzaron a lanzarse el six pack y Duncan fue entrando al trapo. Al cabo de unas cuantas pasadas, los Watts hicieron una paradita para tomarse un respiro... pero no Chris. Chris Duncan es un saltador que va de menos a mas, y cuya reserva energética parece un pozo sin fondo.



A cada salto, Duncan parecía transmutado, electrificado. Llegaba al final de la ristra y, sin solución de continuidad, se daba media vuelta y esprintaba como un poseso hasta el inicio para volver a tirársela. Can-cans, tailwhips, back flips... una y otra vez, sin descanso, con avaricia. En un momento dado le grito “Chris, tengo un nuevo nombre artístico para ti? ¿Cuál? Me responde. “Chris ‘Duracell’ Duncan”. Los Watts se partían de la risa.

Un truco nunca visto

De pronto, vemos como nuestro incansable conejito Duncan-cell ataca el segundo salto como un poseso, despega y, ante nuestra incredulidad, se marca un perfecto 360 look-down; un truco de BMX que nunca antes había sido realizado con una mountain bike. Chris viene hasta mi exultante, chorreando sudor, con relámpagos azules brotando de las yemas de sus dedos. Quiere que le muestre la secuencia del histórico momento en mi cámara digital. Satisfecho, sonríe, aprieta los dientes y sale como un rayo a repetirlo. Una, dos, tres.. hasta 5 veces seguidas, con un derroche de fuerza y entusiasmo verdaderamente espectacular.


Pulsa en la imgen para ampliarla. -mm.


Todavía quedan muchos lugares que visitar, así que los Watts y yo arratramos a Duncan fuera del campillo. Mientras conducimos hacia nuestro próximo destino, Chris me va contando algunas batallitas, pero mi cabeza está en otro lugar. No puedo dejar de pensar en la demostración de pasión y disfrute del dirt jump que acabo de contemplar.

En el escondrijo secreto

Los hermanos Watts nos han conducido hasta un escondrijo en medio de un tupido bosque de encinas, fresnos y madroños. Aprovechando la pendiente del terreno y una especie de túnel natural entre los árboles, los freeriders de Aptos se han fabricado una larga ristra de pinchos que se integra armoniosamente con el bellísimo entorno. La ristra tiene forma de L: hacia el final del recorrido, un salto exige cambiar de dirección en el aire 90º hacia la izquierda. Además, una rama situada a unos cuatro metros del suelo obliga a tener cuidado para no quedarse colgado del árbol como un jamón.



Encadenar esta ristra no es nada fácil y Duncan hace unas pasadas de tanteo antes de sentir de nuevo como la energía cósmica de lugar le posee y le convierte en una máquina de saltar. No cabe duda que Duncan hoy ha salido de casa con las pilas de iones de lito cargadas a rebosar. Se le ve sobrado, marcándose unos tabletops y can-can verdaderamente escalofriantes. En el aire, sus gestos son casi militares, robóticos, llenos de rotundidad.

Dirt Surfing con vistas

La cámara de fotos echa humo, los cascos chorrean sudor y ha llegado el momento de hacer un receso para fagocitar algo. La taquería mejicana Los Gordos es al freeride como el café Gijón es a la literatura, y allí nos dirigimos para llenar la panza.



Saciado el apetito, nos encaminamos a la siguiente parada en nuestro recorrido: una ristrilla erosionada y medio abandonada, pero que tiene el aliciente de hallarse al borde del mar, sobre los acantilados que festonan lugares como Pleasure Point, Shark’s Cove, Capitola.... Si eres surfer, estos nombres te sonarán. Hace cuatro décadas, estas rompientes vieron cabalgar a Jack O’Neill sobre su longboard con los primeros prototipos de su gran invento: el traje de neopreno.

Lamentablemente, el fuerte viento que sopla sobre la bahía de Monterrey imposibilita saltar a placer. Menos mal que allí al lado hay una cerca de madera que proporciona un estupendo wallride con vistas al mar y que permite tomar unas instantáneas de gran belleza.

En un momento dado, alguien se asoma al borde del acantilado y descubre que un par de rubias despampanantes han decidido bañarse en pelotas justo debajo del wallride, lo cual interrumpe de inmediato la sesión fotográfica.



Territorio Comanche

Tras esta pausa para admirar la fauna costera Californiana, ponemos rumbo a nuestro último destino del día: un campillo meridional que bordea el territorio Comanche de los saltadores de Watsonville.

Esta ristra es muy exigente, con un peralte inicial que exige clavar la recepción del primer salto, fluir perfectamente en el peralte y bombear fuerte con el manillar antes del siguiente despegue. En su tramo final, la línea se bifurca y, si se gira 90º en el aire, se puede tomar un ramal lateral que termina con un complicado fru-fru sobre el tronco de un sauce.



Antes de comenzar a saltar, hay que llevar a cabo delicadas negociaciones con los centuriones del lugar. Superados estos trámites, comienza el espectáculo y algunos chavales entran al campillo con sus bicis de dirt de 20 pulgadas, uniéndose a otros con sus mountain bikes. El pique entre los jumpers locales y Duncan se salda con el abandono por agotamiento por parte de todos, excepto nuestro incombustible héroe.



Sólo la puesta del sol y la bajada de la temperatura consiguen que Duncan se baje de la bici y dé por concluida la expedición. Es increíble el número de horas que Chris se ha pasado saltando y haciendo los trucos más difíciles. Lo mejor de todo es saber que ha disfrutado cada salto como un verdadero enano y que ha quedado encantado con su periplo por esta zona. No te pierdas la entrevista que nos concedío antes de regresar a Marín.


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Entrevista con Chris Duncan



El Mundo de la Mountain Bike: Hay quien dice que saltar es una experiencia muy breve. Como es posible que unos segundos en el aire te llenen tanto.

Chris Duncan: La belleza del salto está en sentir la energía, las palancas de fuerzas actuando sobre tu cuerpo y tu bicicleta. Dominarlas, buscar ese punto perfecto de equilibrio a través de la técnica. No es sólo el tiempo en el aire lo que cuenta: las sensaciones de control y equilibrio te acompañan todo el tiempo.

Qué te define como dirt jumper.

Como saltador, me guío por lo que me pide el cuerpo, no por lo popular o vistoso que sea determinado truco, ni por las modas. Se trata de hacer lo que en el momento me apetezca de verdad y me sienta a gusto haciendo.

Cuál es tu punto débil

A veces, en un concurso de saltos, llega un punto en el que no veo más allá del concurso y me dejo llevar por la presión. Entro en una especie de túnel y pierdo un poco esa faceta intuitiva de la que hablaba.

A quién o a dónde acudes en busca de inspiración para tus trucos..

Mi inspiración es indirecta, abstracta. Por ejemplo, obtengo mucha inspiración de las películas, a través de las historias y los personajes.

Cuál es la última película que te ha gustado tanto que has ido a verla por segunda vez.

El Aviador

Quienes son tus bikers favoritos.

Huy, qué difícil.. hay tantos. Sé que si te digo uno voy a acordarme de otro al rato y a lamentarlo. Mira, mi biker favorito es el que monta a menudo y lo hace para enriquecer su vida y su alma.



Ahí queda eso. Háblanos del peor piñazo que has tenido.

Una vez que me rompí el esternón con el manillar. Me ocurrío al comienzo de mi carrera y, en el fondo, fue una buena experiencia: me enseñó a ser muy metódico en mi preparación, a no dejar nada al azar y así minimizar los riesgos

¿Qué logros destacarías en tu carrera?

Enseñar a la gente a saltar es algo que me aporta tanta satisfacción que diría que el haberme hecho instructor es uno de los mayores logros de mi carrera.

Si no fueses un biker profesional ¿qué harías?

Si me haces esta pregunta hace unos años no habría sabido qué responder, pero desde que soy instructor tengo claro que haría algo en el campo de la orientación personal: consejero, psicólogo, entrenador..

¿Qué faceta tuya sorprendería a los demás conocer?

El hecho de que soy hipersensible respecto a los sentimientos de los demás. Tengo mucha empatía.

¿Y no eres un juerguista como los demás jumpers?

Me corrí tantas juergas de joven que un buen día decidí hacerme abstemio. Y hasta hoy no he vuelto a probar el alcohol. Ahora lo que me gusta es pasar tiempo con mi chica y hacer cosas más tranquilas.

¿Cuáles fueron peor y el mejor momento de tu carrera y porqué?

El peor momento fue en 1999, cuando me proclamé campeón de EEUU de dirt jump en 20 pulgadas. Al día siguiente, recibí una llamada diciendo que había un error en los puntos y que, en realidad, yo no era el ganador. Ya tenía en casa una bici que me habían regalado, el trofeo, etc. pero vinieron y se lo llevaron todo. Fue muy duro aceptar aquello. El mejor momento de mi carrera fue cuando llegué un punto en que me di cuenta que lo feliz que me hace montar en bici y me di cuenta que lo demás es secundario. Poderme dedicar al dirt jump profesionalmente es la alegría de mi vida.

Y hacia dónde ves qué va este deporte.

Una pregunta muy buena. Veo que las nuevas tecnologías de suspensión van a permitir saltar a gente menos experimentada con un mayor margen de seguridad, siempre y cuando reciban la instrucción adecuada.

¡Gracias Chris!

MUY PERSONAL

Una bebida:

Agua mineral con gas

Una comida

Pizza

Una película

El Aviador

Un lugar para vivir

Cualquier sitio donde haya palmeras.

Un lugar para ir de viaje

Cualquier sitio donde haya palmeras (risas).

¿Con qué personaje famoso te gustaría salir a montar?

Me gustaría enseñar a saltar a un músico famoso que tocase muy bien un instrumento.

Bueno, a ver, tienes que concretar. Venga, elige uno -excepto Ray Charles, por razones obvias

(Risas) O Mike Jagger que está demasiado cascado (risas). Venga, me quedo con Jack Jonson.



Presentación


Gary Fisher PHD 2006

El Mundo de la Mountain Bike tuvo del lujo de contar con la experta ayuda de Chris Duncan para presentar el modelo PHD, una de las bicicletas de dirt jump mejor pensadas y más evolucionadas del mercado.





“La idea que me inspiró para desarrollar esta bicicleta fue el disponer de un puesto de mandos de BMX en una bici de 26 pulgadas. El diseño del tubo horizontal es esencial para facilitar los trucos en los que el biker se mete entre la punta del sillín y la pipa de la dirección.” comenta Chris Duncan.



El cuadro PHD destaca por las monstruosas vainas cuadradas, forjadas en frío y que permiten el guiado interno de los cables, para evitar enganchones. El material empleado en los tubos horizontal y diagonal es aluminio ZR9000, mientras que el resto es 6061. La pipa es de 1,5 pulgadas. “A lo largo de los años he visto muchas bicis fallar, así que he transmitido mis experiencias a los ingenieros de desarrollo para garantizar una construcción a prueba de bombas” añade Chris Duncan.

Un detalle llamativo son las placas de protección removibles, elaboradas en acero inoxidable, e instaladas sobre el tubo diagonal y la vaina izquierda. El cuadro estará disponible en tres tallas -en la más pura tradición BMX- en las cuales las dimensiones y comportamiento del triángulo trasero son idénticos y sólo varía la geometría delantera.


Presentación

Componentes Bontrager Big Earl


La apuesta de Bontrager por el freeride se llama Big Earl, una nueva línea de componentes diseñados para el uso y abuso propios de esta disciplina.

El Mundo de la Mountain Bike tuvo ocasión de ver los componantes Big Earl en acción sobra la PHD de Chris Duncan. De todos ellos, nos quedamos con las ruedas, las cuales equipan unas llantas verdaderamente impresionantes y unos bonitos bujes. A continuación, te facilitamos la descripción de la línea completa (los pesos no están declarados, salvo los de neumáticos y potencia.)

Juego de ruedas: llantas de 32 mm de pared, elaboradas en Al 6061T6. 32 radios de acero inoxidable. Compatibles con rotores Saint o estándar. Buje trasero compatible con eje Saint o estándar. Eje delantero estándar o pasante de 20mm.

Neumáticos: 2,5 o 2,7 pulgadas, componente Gum-bi y camisa Stability Control optimizada para estabilizar los aterrizajes- o elaborada en Kevlar para aligerar el peso (2,5 = 1200 g ; 2,7=1,350 g.)

Potencia: Aluminio 6061-T6 forjado y mecanizado. Mordaza de 31,8 mm. Disponible en 50 y 70 mm (250 / 280 g).

Manillar: Aluminio 7075-T6 con acabado anodizado, 31,8 mm de diámetro, 710 mm de ancho, 50 mm de elevación en los puños, ángulo de 4º ascendente y 7º de retraso.

Tija: Aluminio 7075-T6 con acabado anodizado y tornillería anticorrosión.

Bielas: Compatibles con el sistema ISIS, elaboradas en aluminio 6061T6 forjado en frío con roscas de pedal en acero inoxidable y defensas de aluminio 7075-T6 anodizado.

Sillín: Railes reemplazables de cromoli hueco, forro de kevlar y punta redondeada para facilitar los trucos.

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Sunday, June 26, 2005

Dirt Jump con Jamie Goldman

Texto y Fotos: Manuel Maqueda.



Por los aires con Jamie Goldman.

Surcamos los cielos de California con el vencedor del concurso de Saltos de la Sea Otter 2005.


El concurso de saltos de la Sea Otter Classic 2005 , celebrado hace unas semanas en Monterrey, California, fue el más reñido y divertido que se recuerda en los últimos años. El joven Jamie Goldman, vecino de la cercana localidad de Aptos, se proclamó vencedor con autoridad, en una ristra de tres saltos que él mismo había diseñado y contruido –con ayuda de Matty Hunter y Cameron McCaul) y que mereció las alabanzas de contendientes y público.



Back Flip No Footer Cross X. Foto: Manuel Maqueda

Campillos underground

Jamie, de 19 años de edad, vive en Aptos, una pequeña localidad adyacente a Santa Cruz, en el Norte de California. Esta zona de Estados Unidos cuenta con muchos senderos (legales e ilegales) que son famosos en todo el estado. También, escondidos en los impenetrables bosques de secuoyas, hay una indeterminada cantidad de campillos underground, muchos de ellos construidos ilegalmente en bosques públicos y parques estatales. También abundan las ristras de saltos “secretos” que las catervas de freeriders han excavados con mucho esfuerzo, a golpe de pico y de pala, y cuya situación exacta es mantenida en el más estricto de los secretos.


Jamie Goldmand y Cameron McCaul. Todo vale para financiar un campillo underground . Foto: Manuel Maqueda

Una kedada con Jamie

Una típica kedada suele iniciarse en algún campillo o en la casa de algún amigo, para luego acudir juntos a alguna ristra secreta. En Aptos, los jóvenes freeriders profesionales Jamie Goldman y Cameron McCaul, son los héroes entre una peculiar corte de jóvenes saltadores para los que ejercen de entrenadores y de amigos.




Comenzamos practicando en unas rampas estilo BMX. En el wall ride, nadie llega más alto que Jamie, quien consigue poner el pie sobre la pared a un altura de más de cuatro metros. Sus maneras son limpias y elegantes. No cabe duda que este chico domina el aire como nadie. Cameron entra a las rampas y farda de su especialidad: los barflips. Al poco, aburridos de las rampas, acuden al pincho y se marcan back filips y 360’s como churros.



Camino de los “schpots”

Suenan los móviles y van y vienen los SMS. Algo se está tramando. Pronto, un grupillo de elegidos partirá hacia un schpot (corrupción de la palabra spot, lugar) secreto, al que han sido invitados. Se trata de una zona de bosque donde, este invierno, un grupo de freaks se ha pegado una buena paliza construyendo varios pinchos dobles y un montón de trucos de madera en plan North Shore.

Montamos las bicis en el coche, conducimos por varias carreterillas de montaña, aparcamos y trepamos por una cancela forrada de alambre de espino y llena de letreros de NO PASAR.

Volando entre árboles prehistóricos.

Es la primera vez que Jamie y Cameron vienen a este lugar secreto. Seguimos instrucciones que nos han dado en un SMS. Tras patear para arriba y para abajo durante un rato, conseguimos dar con el elusivo schpot.



El emplazamiento elegido para este campo de trucos no podía ser más espectacular. Se trata de un angosto valle en pleno bosque de secuoyas gigantes. La luz se filtra entre las ramas de los árboles e ilumina los helechos. Una sutil neblina rodea los troncos perfectamente rectos de las secuoyas, algunas de los cuales superan los 50 metros de altura. Un paraje sacado del jurásico y en el que no desentonaría la súbita aparición de un animal antidiluviano.



Jamie y Cameron son inmediatamente bienvenidos y respetados por los merodeadores del lugar. Jamie, para calentar, se tira con su Jackal rígida uno de los mega saltos más espeluznantes: un vuelo de 10 metros de longitud que parte de una rampa estilo North Shore y cruza de lado a lado un barranco.

Cameron le sigue y se marca un cross-X en el aire. Varios de los freaks del lugar se pican y se tiran el salto con aparente soltura, pero sin atreverse a ningún truco en este vuelo tan ancho y expuesto. Jamie vuelve a la carga con su rígida y se marca un cross-X no-footer.




La importancia de conocer tus límites.

Lamentablemente, un accidente interrumpe la sesión fotográfica. Chris, uno de los chavales más inexpertos, se crece ante la presencia de las cámaras y de los invitados de honor y decide tirarse el barranco por primera vez. Llega al despegue con una carrerilla enorme, se pasa de largo y tiene un aterrizaje muy duro, pero que consigue controlar. No habiendo escarmentado, a los pocos minutos lo intenta de nuevo, se pasa de largo todavía más, la bici se le empunta, y cae de bruces sobre el suelo, fracturándose el hombro, la clavícula y tres costillas. El casco integral le salva de lesiones todavía más graves, pero no de un fuerte traumatismo craneoencefálico. Utilizando una pasarela estilo North Shore a modo de camilla, le sacamos del bosque y le ponemos camino del hospital más cercano.

Hiedra Venenosa, Tacos y Pool Jump.

Para rescatar al accidentado del bosque, Jamie y yo hemos tenido que meternos en arbustos de hiedra venenosa. El agua fría alivia la quemazón y el cloro neutraliza el veneno, así que decidimos irnos a la taquería mejicana Los Gordos, papearnos unos tacos, y luego pasarnos por la piscina de Cameron para darnos un chapuzón. Resulta además, que Cameron se ha contruido un fenomenal pool jump en su piscina y que garantiza que continúe la diversión.

Desde el tejado el garaje, parte una rampa que termina en un pincho que permite unos vuelos salvajes y que sobrepasan en altura el tejado de la casa adyacente. Las risas, los planchazos y las locuras en el aire son perfecto colofón para esta movida jornada como invitados de Jamie, Cameron y su grupo de colegas.



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Entrevista con Jamie Goldman.


MM: Cuéntanos cómo te iniciaste en el dirt jump.

Jamie Goldman: Empecé a competir en BMX a los 6 años de edad, Al poco me interesé en las motos y competí en motocross desde los 9 hasta los 12 años Luego me pillé una mountain bike y empecé a saltar escaleras y cosas así. Un día me apunté a unas carreras de DH y me fue tan bien que me enganché. Pronto empecé a llevarme la bici grande a los campillos de BMX y así empezó todo.

Qué consejo darías a los chavales que están empezando.

Que conozcan sus límites. Está bien que los amigos te empujen un poco, pero que nunca les obliguen a hacer algo con lo que no se sientan completamente cómodos. Yo he cometido este error demasiadas veces y lo he pagado con hacerme polvo y quedarme sin poder montar durante mucho tiempo.

El freeride en general y el dirt jump en particular están en auge. Hacia dónde ves que están evolucionando estas disciplinas.

Creo que el Dirt Jump se va a emparejar más con el Slope Style, sin mezclarse, pero yendo juntos en los eventos. (Nota: El Slope Style consiste en bajar por un talud en el que se ha contruido un circuito con rampas, saltos, pasarelas y otros trucos). El Slope Style es un deporte ideal para los espectadores, ya que pueden ver todo el recorrido, cosa que en DH o XC no sucede.



¿Cuáles son tus objetivos como biker?

El dirt jump sigue siendo mi disciplina favorita y quiero continuar mi carrera como saltador, pero me gustaría mucho competir en Slope Style. Nunca lo he hecho, pero parece algo muy divertido. Necesito encontrar más patrocinadores para poder llevar adelante estos planes.

¿Vives del Dirt Jump?

Bueno, soy profesional, pero lo compagino con otras ocupaciones. Trabajo para la consejería de Medio Ambiente del condado y, entre otras cosas, participo en reuniones para mantener el acceso a los senderos para los bikers. También soy monitor de aire libre con niños pequeños.

¿Quién es tu héroe, tu biker favorito?

Probablemente John Cowan. Y también Jeff Lenosky, quien me parece el amo en street.

También le das caña al street. ¿Sales por aquí o subes a San Francisco?

Paso de San Francisco, mis colegas fueron, les pilló la poli y les metieron 300 dólares de multa a cada uno. Los skate parks y campillos de BMX de esta zona no son ideales, pero me conformo.

Por último, ¿tienes algún truco nuevo en el que estés trabajando?

Back flip - bar spin (sonríe de oreja a oreja).

Gracias Jamie.



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Muy Personal.

Comida favorita: Pasta

Bebida favorita (por cierto, Jamie, tienes edad legal para beber alcohol en España pero todavía no en EEUU....) -(Risas) Bueno, da un poco igual porque no bebo demasiado. De las bebidas no alcohólicas me quedo con los smoothies (batidos de frutas).



Deporte favorito (que no sea Mountain Bike) : Me encanta el surf (aunque se me da de pena) y también el snow.

Libro favorito: (risas..) umm, no sé... Revistas de bicis. Bueno, libros de fotos, ja ja ja.

Película favorita. Anchorman.

¿Con quien te molaría salir a montar en bici? Con Will Ferrell (humorista americano y protagonista de Anchorman).

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Monday, November 15, 2004

Red Bull Rampage 2004




Red Bull Rampage 2004


Texto y Fotos: Manuel Maqueda

Los mejores freeriders del mundo se dan cita cada año en los precipicios de Utah para redefinir los límites de lo física y humanamente posible. Bienvenidos a la competición más salvaje del mundo: el Red Bull Rampage.

Virgin, Utah: por los caminos del valor y del miedo.

Bienvenido a Virgin, Utah, un lugar perdido en las estribaciones del Parque Nacional de Zion. Imagina un terreno diabólico, abrupto, cortado a cuchillo y plagado de desplomes, cárcavas y cañones. Imagina ahora una salida en alto y una llegada en el fondo de un cañón, con un desnivel total entre ambos puntos de 500 metros. ¿El recorrido? En realidad, no existe. Lo moldea cada uno en función de su imaginación, de sus agallas y también, aunque nadie lo admita, de sus miedos.


¡Vuela! Richie Schley volvió a dejar sin aliento a la concurrencia. Foto: Manuel Maqueda

Aquél que consiga llegar a la meta eligiendo las trazadas más difíciles, ejecutándolas con mayor estilo y fluyendo de un salto a otro con mayor elegancia se alzará con el trofeo.

El ganador se lleva un premio en metálico, pero esto es lo de menos. Ser invitado a competir en el Red Bull Rampage es un honor; sobrevivir es un pequeño milagro; y ganar significa, ante todo, la consagración definitiva como freerider.

Los jueces observan las evoluciones de cada corredor desde una atalaya natural. Sólo 14 de los 28 participantes pasan a la final tras una ronda de clasificación consistente en dos bajadas. En la final, cada corredor dispone nuevamente de dos oportunidades para medirse con los cortados y desplomes que jalonan la montaña.

Encaramados a los riscos como cabras, los espectadores siguen la prueba conteniendo la respiración, mientras una infantería de fotógrafos se despliega por toda la zona, intentando apostarse en los lugares estratégicos para tomar esa instantánea mágica.

Claro que nunca se sabe qué ruta va a tomar cada corredor ni en qué lugar se va a producir ese momento único, que dejará boquiabierta a la concurrencia.










Espectacular wall ride be Ben Reid. Foto: Manuel Maqueda

Una historia corta, pero rica en adrenalina.

Debemos a la inspiración del freerider Josh Bender, residente de Virgin, el nacimiento de esta demencial prueba en 2001. Correspondió al legendario Wade Simmons (CAN) el honor de ser el vencedor del primer Red Bull Rampage. Greg Smith (USA) y Robbie “Air” Bourdon (CAN) le acompañaron en el podio.

En 2002, Tyler “Super T” Klassen (CAN) se lanzó por un cortado hasta entonces nunca intentado, relegando a Cédric Gracia (FRA) al segundo puesto, mientras que Darren “Bearclaw” Berrecloth (CAN) se haría con la tercera plaza.

En 2003, Cédric Gracia se llevó los laureles de forma espectacular tras incorporar un mortal hacia atrás en su último descenso. Andrew Shandro (CAN) y Glyn O’Brien (IRL) ocuparon la segunda y tercera plaza respectivamente.


Preciosa trazada de Mike Kinrade. Foto: Manuel Maqueda

¿El último Red Bull Rampage?

Red Bull ha anunciado que el Rampage 2004 será el último. Por ello, este año la motivación de los contendientes era máxima. Y por esta presión quizás vimos muchas caídas y tuvimos que lamentar la retirada prematura de numerosos freeriders.

Notable abandono fue el de Cédric Gracia (FRA), uno de los más firmes candidatos a la victoria, y quien no pudo tomar parte en la final tras lesionarse el hombro en las prácticas. Robbie “Air” Bourdon (CAN), Shaums March (USA), y Grant Allen (AUS) tampoco pudieron estar en la final por lesión.


Cédric Gracia se perdió la final por lesión. Foto: Manuel Maqueda.

Abuelos contra chavalines.

Una hornada de jovencísimos corredores ha irrumpido con fuerza en el Red Bull Rampage. Entre ellos podríamos destacar a Kyle Ritchie (CAN, 16 años), Kyle Strait (USA, 17), Cameron Zink (USA, 18) y Gee Atherton (GB, 19).




Schley fue uno de los pocos en saltarse el cañón de lado a lado (10m). Foto:Manuel Maqueda.

El Red Bull Rampage permite que estos chavales se midan con los legendarios “abuelos” de este deporte, curtidos freeriders como Wade Simmons (CAN, 31 años), Lance Canfield (USA, 32), Andrew Shandro (CAN, 33) y Richie Schley (CAN, 34).

Este año, la batalla generacional no dio todo el juego que era de esperar, ya que las caídas diezmaron a los más talludos y dejaron el terreno abonado para los más jóvenes. En el podio del Red Bull Rampage 2004, ninguno de los corredores pasaba de los 20 años.

Los veteranos, sin embargo, demostraron ser huesos muy duros de roer y dejaron claro que en técnica, estilo, creatividad y agallas todavía tienen mucho que decir.

Curso intensivo de traumatología. Universidad de Virgin, Utah.

Josh Bender participaba por primera vez en la prueba que él mismo concibiera hace cuatro años. Lamentablemente, fue uno de los primeros en protagonizar una espectacular caída al intentar un salto de 20 metros. En el despegue, la bici se fue por un lado y Bender por otro, volando por los aires sin ella hacia las profundidades del cañón. Muchos fueron los que apartaron la vista para no ver el impacto. Milagrosamente, cayó en una pendiente arcillosa y resultó ileso.


Richard Gasparotti se compró esta parcela en Utah. Foto: Manuel Maqueda

Un cortado de 10 metros, a media ladera, será difícil de olvidar para Cameron Zink y Wade Simmons. Cameron perdió el control y dio la voltereta poco antes de llegar al borde del abismo. La bicicleta estuvo a punto de golpear a quien escribe estas líneas, mientras que el corredor resbalaba por la pendiente hasta alcanzar el desplome y se despeñaba. Cayó en una rocas y poco faltó para que aplastara al corresponsal de una revista francesa. Los 15 segundos que estuvo sin moverse se hicieron eternos. Increíblemente, Cameron se recuperó y compitió en la final del día siguiente –en la que se lanzaría con éxito por el mismo cortado para luego marcarse un giro de 360º en el siguiente desplome.

El veterano Wade Simmons se fue por las orejas justo en el mismo punto que Zink, pero su caso ingeniándoselas para caerse de cabeza por el cortado, con bicicleta y todo. Es un milagro que sólo sufriera lesiones leves. Y es que estos tipos están hechos de una pasta especial. Fue un placer ver a Wade a las pocas horas, de vuelta del médico. Iba con muletas pero sonriente.

Tyler “Super T” Klassen se lesionó su ya resentido tobillo justo en el cortado que en 2002 le hiciera famoso. Lamentablemente, una bolsa de hielo sería su compañera inseparable en el resto de su estancia en Virgin.


Super T Klassen se lesiona de nuevo su tobillo malo en el mismo salto que le diera la victoria en 2002. Pincha en la imagen para ampliarla. Foto: Manuel Maqueda

Lance Canfield, sufrió una de las más graves caídas y hubo de ser trasladado al hospital en helicóptero. Esperemos que el simpático Lance, cofundador de la marca de cuadros Canfield Brothers, se recupere pronto de la dislocación severa de hombro que sufrió. A pesar de su retirada, los puntos acumulados le permitieron un meritorio 5º puesto.

Hubo muchos otros percances, demasiados para hacer un relato pormenorizado; pero afortunadamente, no tuvieron las graves consecuencias que su espectacularidad haría presagiar.

Acrobacias sin límite.

Desde un helicóptero se filma la prueba. El piloto debe ser un lunático, a juzgar por las maniobras que realiza en pleno interior del cañón. A veces ejecuta vuelo rasantes mientras es jaleado por el público. Con las imágenes insólitas del Red Bull Rampage se elaboran unos DVD que no faltan en la videoteca de ningún pirado del freeride que se precie.

Entre corredor y corredor, la organización nos obsequia con pasatiempos peculiares: un loco que se tira desde un avión en caída libre y abre sus paracaídas en el último momento, unos chalados que descienden en ala delta haciendo tirabuzones y vuelos rasantes...

Una verdadera orgía de adrenalina. Por un momento, uno se pregunta si queda algo de cordura en este mundo.

Un podio de Teenagers.

Rostros imberbes en el podio del Red Bull Rampage 2004. Kyle “Kayotic” Strait se llevó la victoria con sus estilo aéreo y fluido. Este corredor Californiano de 17 años se inició en competición a la tierna edad de 10 añitos, y cada temporada va revistiendo de mejor estilo ese ímpetu y arrojo que le han hecho famoso. En su último descenso, tras una bajada perfectamente encadenada por la cresta sur, Strait se marcó un fenomenal suicidio (maniobra en la que se sueltan las manos del manillar), en un salto de 15 metros.


Kyle Strait, por los cielos de Utah. Foto: Manuel Maqueda

Gee Atherton (UK) sería segundo, combinando un estilo espectacular con unos aterrizajes perfectos, mientras que Steve Romaniuk (CAN) ocuparía la tercera plaza con sus trazadas agresivas y ambiciosas.

Necesitaríamos muchas páginas para narrar en detalle las peripecias de los participantes, sus acrobacias, caídas, trazadas, trucos... Mejor dejar espacio para que las fotos hablen por si mismas. Todos y cada uno de los competidores se jugaron el tipo y todos merecen el mayor de los respetos. Sin embargo, además de los ya mencionados, no quiero dejar de citar otros nombres destacables: los de los checos Richard Gasperotti y Michal Marosi, los canadienses Matty Hunter, Mike Kinrade y Thomas Vanderharr, los irlandeses Glyn O’Brien y Ben Reid y el alemán Guido Tschugg.


Vuelo del Alemán Guido Tschugg. Foto: Manuel Maqueda.

Kyle Strait subió a recoger su trofeo enfundado en un disfraz de oso... recordándonos a todos que esa noche era Halloween. Charlamos con él brevemente y nos comentó que su objetivo había sido buscar la fluidez a pesar del tamaño de los desplomes incluidos en su trazada. La verdad es que lo consiguió. Por último, añadió una confesión: pasó un poco de miedo cuando hizo el suicidio en el salto final. No me extraña, Kyle.

Halloween versión freeride.

¿Qué remate más lógico para tanta demencia que una despendolada fiesta de Halloween? Nada más concluir el Red Bull Rampage, el pequeño pueblo de Springfield fue el escenario de una divertidísima fiesta de Halloween a la que acudieron los corredores, jueces y algunos periodistas.

Las ganas de quemar la adrenalina acumulada eran evidentes. Intentar llevar una copa en la mano era misión imposible; tarde o temprano la bebida era difundida por aspersión ante los saltos, cabriolas y bailes enfebrecidos a los que todos nos abandonamos. Entre vampiros, licántropos, alienígenas, zombies y otras criaturas menos identificables, destacaban un Wade Simmons con muletas y vestido con el traje de presidiario que luciera para el filme Disorderly Conduct (a cuyo estreno asistimos en Las Vegas) y un Tyler “Super T” Klassen, disfrazado, cómo no, de Superman. Por allí también vimos al oso Strait, la colegiala Streb, al Dr. Schley, así como a Chewacca, Frankenstein, el vampiro disco y otras figuras terroríficamente divertidas (poco imaginábamos que el verdadero susto nos lo íbamos a llevar dos días después, al conocer los resultados de las elecciones presidenciales.)

En definitiva, un fiestón en toda regla, colofón ideal para un Red Bull Rampage que pasará a la historia, no sólo como el último, sino también como el más reñido.

Manuel Maqueda para El Mundo de la Mountain Bike nº 17

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Clasificación Final

1 Kyle Strait (USA)
2 Gee Atherton (UK)
3 Steve Romaniuk (CAN)
4 Thomas Vanderham (CAN)

5 Lance Canfield (USA)
6 Ben Reid (IRL)
7 Cameron Zink (USA)
8Glyn O’Brien (IRL)
9 Mike Kinrade (CAN)
10 Wade Simmons (CAN)
11 Guido Tschugg (GER)
12 Matty Hunter (CAN)

Red Bull Rampage Website

¡Vídeos del Red Bull Rampage Online!

En este enlace encontrarás el vídeo del RBR 2004. Si quires ver el backflip de C.Gracia en 2003 vete al vídeo nº 2 del año 2003. Necesitas Windows Media Player o Quicktime. Disfruta. ;-) -mm.

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